Monarquías absolutas o absolutismo  

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Prof.: Fernando Adrover (2º10, liceo Nº11)


Hemos recorrido ya los cambios económicos que inauguran la llamada Época Moderna (o sea, el crecimiento de las ciudades y el comercio), también los cambios culturales (el Renacimiento y el Humanismo). Ahora le toca el turno a las transformaciones políticas que se dan en algunas regiones de Europa a partir del siglo XVI: estas transformaciones marcan el paso de las monarquías feudales a las llamadas monarquías absolutas.


Monarquías feudales


Primero debemos saber qué es una monarquía feudal. Es el tipo de monarquía típico de la Edad Media (la etapa de la historia anterior a la Época Moderna). Ya hemos dicho que en la Edad Media la unidad política básica era el feudo, que los diferentes reinos (como el de España, Francia, Inglaterra, y otros) estaban divididos en feudos.

Un feudo es un pequeño territorio dominado por un noble al que llamamos señor feudal. Este noble debe fidelidad a su rey, y si su rey (por ejemplo, el de Francia) entra en guerra con otro rey, debe ayudarlo a formar su ejército. A cambio de eso, el rey le permite al señor feudal gobernar su feudo con gran libertad; en pocas palabras, es casi un rey dentro de su feudo. Puede hacer ley, dar castigo, cobrar impuestos, entre otros muchos derechos. Esta situación hace que el rey no tenga un poder real sobre todo su reino (siguiendo con el ejemplo, el rey de Francia no tiene poder real sobre toda Francia), sino que tiene poder real solamente sobre el feudo en el que vive: es casi un señor feudal más.

Esta situación se debe, en gran parte, a que desde los comienzos de la Edad Media, los reyes no tenían el poder suficiente (el dinero, el ejército y los funcionarios suficientes) como para controlar su reino entero, y debían dar a los señores feudales un poder tan grande a cambio de que éstos controlaran algunas regiones por él.



El origen del cambio


Algunos historiadores opinan que esto cambió después del siglo XIV y sobre todo en el siglo XVI. Esto se debió a la profunda crisis que Europa sufrió en el siglo XIV.

Este es un tema que vamos a tratar en otro lado, pero vamos a adelantar algo. Esta crisis tuvo varios elementos. Primero el de la peste negra, una enfermedad que mató miles de personas por toda Europa, reduciendo mucho la población, obligando a grandes grupos de personas a irse de sus tierras a veces, huyendo de la muerte. Esto además generó terror, y un cambio psicológico importante. En segundo lugar las guerras continuas, siendo la más larga y penosa la llamada de los Cien Años, que golpeó muy duramente a Francia. En tercer lugar, el cambio climático y las malas cosechas, que se sumó a lo anterior para hacer padecer hambre a los europeos de ese tiempo.

En esos tiempos tan difíciles las exigencias de los nobles a los campesinos, de impuestos y obligaciones de trabajo, no fueron menores. Con tan malas cosechas, lo que el noble quitaba al campesino se sentía mucho más. Esto fue el comienzo de revueltas y luchas campesinas que se extendieron con violencia por Europa.

La riqueza y a veces hasta la vida de los nobles corría peligro con estas luchas. Muchas veces tuvieron que darle algunos beneficios a los campesinos aunque no querían hacerlo. En algunos lugares los campesinos dejaron de estar obligados a trabajar en las tierras del señor, simplemente le pagaban dinero para poder cultivar las tierras que el señor les daba para ellos, pero nada más. Esto amenazaba lo que para los señores feudales (nobles) era su principal fuente de riqueza.

Además los burgueses extendieron su influencia en el ámbito rural, adquiriendo tierras y derechos, el algunos lugares como Italia dedicándose a tareas agrícolas de exportación, llevando parte del trabajo manufacturero de las ciudades a las aldeas campesinas para aprovechar su más barata mano de obra. Este fortalecimiento y aumento de la influencia de la burguesía en el aparato económico amenazaba la posición de los nobles.

Por eso los nobles, según opinan algunos historiadores, buscarían una solución, alguien que les ayudara a volver las cosas a lo que eran antes, con campesinos trabajando para ellos y sometidos, sin luchar, sin defenderse. No lo lograrían completamente, pero intentarían una solución. Para algunos autores esa solución es la monarquía absoluta.



Monarquías absolutas según Mousnier


Hay dos opiniones diferentes sobre el porqué del surgimiento de estas monarquías absolutas.

La primera postura es la de Roland Mousnier. Este historiador opina que “la monarquía absoluta es un resultado... de la rivalidad de dos clases: burguesía y nobleza”. ¿Por qué?

Así lo explica: “El rey que necesita de los burgueses para sus finanzas y sus cuerpos de funcionarios, así como para resistir la presión de los señores feudales. (…) El poder real enriquece a los burgueses con sus empréstitos, hipotecas de dominios, arrendamientos de impuestos, monopolios de explotación, protección contra las leyes de la iglesia contra la usura, las trabas señoriales al desarrollo del comercio. (…) La aspiración suprema de estos burgueses consiste en ennoblecerse. Solo el rey les puede proporcionar el ascenso de categoría social confiriéndoles cargos públicos, otorgándoles obispados o abadías, o haciéndoles merced de patentes de nobleza.

(…) La nobleza solo puede defenderse contra la burguesía por el favor del rey. En general, considerando sólo como profesión noble el ejercicio de las armas, la aristocracia descuida sus tierras y sus derechos feudales. Por otra parte, la depresión de la moneda redujo sensiblemente las rentas fijadas en dinero. (…) Así, va arruinándose tanto más rápidamente cuanto que el lujo es una obligación señorial. (…) De este modo, el aristócrata se ve obligado a colocarse al servicio del rey, a solicitar, según su rango, gobiernos de provincias o de plazas fuertes, regimientos, compañías o simples plazas en ellas, pensiones para casar a sus hijos o abadías y obispados para los mismos. Contra el burgués, el noble sólo puede defender su rango efectivo en la sociedad recurriendo al rey”1.

En pocas palabras podemos decir que Mousnier cree que los reyes fueron recuperando parte del poder perdido en la Edad Media, en las monarquías feudales, aprovechando la lucha entre los burgueses y los nobles, y convirtiéndose en un mediador entre ellos. Los reyes daban a cada uno algo que los conformara. A los burgueses más ricos los dejaba convertirse en nobles y hacerse ricos prestando plata al Estado o haciendo otros negocios con él; y a la vez los usaba como funcionarios (ministros, recaudadores de impuestos, consejeros a la hora de hacer leyes, etc.). A los nobles les daba cargos y pensiones que les permitían no perder su lugar en la sociedad en un momento en que la crisis y su mal gasto de la riqueza hacía que esta se le fuera de las manos.



Monarquías absolutas según Anderson


Otro historiador que opina sobre el tema es Perry Anderson. Él cree algo un poco diferente a lo que piensa Mousnier. Él cree que la monarquía absoluta fue “un aparato reorganizado y potenciado de dominio feudal, destinado a mantener a las masas campesinas en su posición social tradicional. (…) El Estado absolutista nunca fue un árbitro entre la aristocracia y la burguesía ni, mucho menos, un instrumento de la naciente burguesía contra la aristocracia”. Dice que si bien es una monarquía diferente a la feudal de la Edad Media, la clase dominante era la misma (la nobleza), y simplemente fue un reacomodo de la monarquía para proteger a una nobleza amenazada. Opina que el poder que antes se ejercía en el feudo y por parte del señor feudal, al ser debilitado por la crisis del siglo XIV, pasa a ser ejercido por el rey, un escalón más arriba en la pirámide de poder.

Anderson concluye: “la dominación del Estado absolutista fue la dominación de la nobleza feudal en la época de la transición al capitalismo”2. No fue una mediación del rey entre nobles y burgueses, sino un intento de proteger solamente a la nobleza amenazada.



Características de una monarquía absoluta



Ambos historiadores están bastante de acuerdo en cuáles son las características principales de este tipo de monarquías.

La primera es la capacidad para hacer leyes y decretos que valieran para todo el territorio, y no ya para el feudo en que vivía el propio rey. También la justicia para quienes no obedecían a estas leyes debía ser aplicada en todo el territorio. Para ello necesitaba dos cosas. Primero funcionarios que le ayudaran a hacer leyes, llevar cuentas, entre otras cosas. Segundo, un “brazo armado” que hiciera valer sus órdenes: necesitaba un ejército profesional.

La segunda característica entonces es el surgimiento y crecimiento de un ejército profesional. En la Edad Media, los nobles y algunos campesinos iban a la guerra para defender a su rey o su territorio, pero no dedicaban su vida a ser soldados. Por el contrario, un campesino durante la mayor parte del año cultivaba y cosechaba, un artesano hacía y vendía sus productos, y, algunos veranos debía dejar sus herramientas y tomar las armas para ir a la guerra. No dejaba de ser un campesino o un artesano. En cambio los soldados de un ejército profesional son personas que se dedican solamente a hacer la guerra, son expertos, su trabajo es hacer la guerra. Los reyes comenzaron a contratar a estos soldados, la mayor parte de las veces extranjeros (mercenarios), que se dedicaban a atacar a otros ejércitos de otros reyes, o a mantener el orden dentro del propio reino.

La tercera característica es la utilización de laburocracia en general y de la diplomacia en particular. Una forma de ganar poder y tierras para los reyes era la guerra, la otra era la negociación. Para eso necesitaba embajadores, o sea, necesitaba diplomacia. Los embajadores además de hacer tratados, alianzas y pactos, buscaban matrimonios convenientes a sus reyes. Si el rey de Francia, por ejemplo, se casaba con una princesa austríaca, el hijo de ellos podía heredar el trono y el poder sobre las tierras de los dos.

La cuarta es la unificación económica interna. En la monarquía feudal existían aduanas en cada feudo, como si cada feudo fuera un país diferente. Entonces un comerciante que quería cruzar Francia, por ejemplo, con su producto para venderlo, debía pagar muchos impuestos de aduana. Los reyes trataron de eliminar todas estas aduanas internas y también obligar a todo el territorio a usar una misma moneda. También el rey obligó a todos los habitantes de su reino a pagar determinados impuestos para poder pagar a sus funcionarios y su ejército. Los únicos que no pagaban eran los nobles y el clero.

En nuestro esquema (ver más arriba) marcamos los orígenes y fundamentación del poder del rey absoluto, que resume muy bien su principal defensor, Bossuet:

“Dios estableció a los reyes como sus ministros y reina a través de ellos sobre los pueblos. (…) Los príncipes actúan como los ministros de Dios y sus lugartenientes en la tierra. Por medio de ellos Dios ejercita su imperio. Por ello el trono real no es el trono de un hombre sino el de Dios mismo. Se desprende de todo ello que la persona del rey es sagrada y que atentar contra ella es un sacrilegio.”

Bossuet. La política según las Sagradas Escrituras. Libro III.

Marcamos también las potestades del rey en el segundo nivel (aquello que el rey puede y se espera que haga), y las herramientas más importantes a través de las cuales realiza esto.

Ya hablamos de la capacidad de hacer leyes, detengámonos en la justicia. Las personas que en el siglo XVIII se opondrán al absolutismo dirán que la justicia era a menudo profudamente arbitraria, sin fundamentos, sin argumentos contra el acusado. el rey en muchos casos podía hacer justicia por capricho, matando o apresando a quienes consideraba sus enemigos políticos. Por otro lado, no existía la igualdad ante la ley, sino que cada estamento tenía derechos diferentes y por lo tanto penas y castigos diferentes también. Es muy conocido el recurso de Luis XIV a las cartas selladas, que enviaba para dictar penas sin juicio. Volveremos sobre esto en uno de los ejercicios correspondientes a este tema.


Conclusión


La monarquía absoluta surge luego de la profunda crisis del siglo XIV. En esa crisis la nobleza fue debilitada. Por un lado la burguesía venía ganando mayor poder económico y en algunos lugares adquirió tierras (señoríos) que competían con los de la nobleza. Por otro lado, golpeados por la peste, la muerte, el hambre, los campesinos decidieron huir o rebelarse, luchar contra sus señores feudales, intentando dejar de estar obligados a trabajar en sus tierras. A veces tuvieron algo de éxito, lo cual debilitó, como dijimos, a la nobleza.

Según Mousnier, los reyes absolutos, las monarquías absolutas, surgen de una mediación entre la nobleza amenazada y la burguesía que ha ganado poder. El rey da algo a los dos: a los burgueses más ricos los deja enriquecerse y convertirse en nobles, y a la nobleza le da cargos y la protege de la pérdida de sus riquezas y de la amenaza de los campesinos. De los dos recibe entonces apoyo para gobernar.

Según Perry Anderson no hay mediación del rey, sino que la monarquía absoluta no beneficia a los burgueses sino solamente a los nobles. Es una nueva forma de proteger a la nobleza amenazada tanto por los campesinos como por la burguesía.

¿Pero qué es una monarquía absoluta? El poder absoluto es el poder total, el poder de un rey, en este caso, sobre todo el territorio. Ese poder sobre todo el territorio se diferencia del poder del rey en la monarquía feudal, donde tenía poder real sólo sobre el feudo en que vivía, y en el resto gobernaban otros señores feudales.

Para que se pueda hablar de poder absoluto, y entonces de monarquía absoluta, debe existir lo siguiente:

-Leyes aplicadas a todo el territorio, justicia también aplicada a todo el territorio. Para eso se necesitan funcionarios.

-Un ejército profesional que haga cumplir por la fuerza esas leyes si alguien las desobedece, o que castigue a los rebeldes dentro del reino. También se usa para conquistar territorios extranjeros.

-Diplomacia profesional, o sea, embajadores en el extranjero que negocian alianzas y pactos, y que buscan matrimonios que puedan engrandecer al reino.

-Unificación económica interna, o sea, eliminar aduanas internas, imponer una única moneda e impuestos para todo el territorio.

-Nombramiento del clero por el rey sin tener que depender de las decisiones del papa o de otra autoridad religiosa.


Ejercicio


1. ¿Quién es el rey representado en la pintura?

2. ¿Por qué es visto como el mejopr ejemplo de un monarca o rey absoluto?


Ejercicio


Luis XIV escribió en sus memorias que (1)Dios “que ha dado los reyes a los hombres, ha querido que se lo respetase como a su lugarteniente, reservándose a Él [Dios] sólo el derecho de examinar su conducta”. También decía: “es importante que el público advierta... que yo no estaba dispuesto a compartir la autoridad... (2)Siempre se me vio... conservar en mi sola persona toda la autoridad

Luis XIV se valió, para llevar a cabo su política absolutista de los siguientes medios:

  • (3) excelentes colaboradores, todos nombrados directamente por él, generalmente de origen burgués. (…) Sus embajadores reclamaban que se les considerase superiores a los de las demás naciones.”

  • (4) Las “lettres de cachet”, cartas selladas por las cuales todo súbdito podía ser llevado preso por una simple orden real. Estas cartas selladas, fueron utilizadas esencialmente contra sus enemigos políticos. Eran medidas arbitrarias y las personas arrestadas no tenían ninguna garantía.

  • (5)Un ejército temible, de trescientos mil hombres que entraba, al grito de 'por todas partes terror, por todas partes muerte'”

Antes que Luis XIV “el rey Enrique IV (1598-1617) gobernó como monarca autoritario (6)mejorando las finanzas, la producción, y logró mantener la paz...”



1. Busca entre las palabras que siguen (que ya vimos en el esquema de características de las monarquías absolutas) las que correspondan a cada fragmento subrayado del texto: concentración de todo el poder, control de la economía, burocracia, justicia, sagrado


(1)______________________________

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(5) Ej.: EJÉRCITO PROFESIONAL

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1Mousnier, Roland. Los siglos XVI y XVII. El progreso de la civilización europea y la decadencia de oriente (1492-1715). Barcelona: Destino, 1959, pp. 108-109

2Anderson, Perry. El Estado absolutista. España: Siglo XXI, 1979

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